Escribir es para mí un acto completamente privado (por eso detesto sobremanera que alguien mire por encima de mi hombro mientras me dedico a esta tarea), pero que al mismo tiempo puede llegar a convertirse en algo público (como este blog).
Es el proceso que utilizo para poner mis ideas en orden y ver qué puedo hacer cuando algunas situaciones me llegan de sorpresa y necesito analizarlas y determinar el rumbo a seguir... es ser sincera conmigo misma y confesar pensamientos que he relegado en algunas ocasiones a los últimos rincones disponibles de mi memoria, ya sea porque son verdades dolorosas o porque sencillamente me de pena admitir lo que pienso... es la manera de traducir mis experiencias a un lenguaje que sea fácilmente entendible para aquellos que me rodean y que tienen acceso a lo que produzco (porque aún no existe la telepatía...).
Es mi acto de reflexión por excelencia, pues aunque me guste mucho conversar conmigo misma, no siempre es tan productivo como cuando escribo, y muchas veces esas conversaciones se pierden en el olvido...
Por ello mismo, esta es mi herramienta para combatir el olvido, porque uno de mis mayores temores en la vida (ya sea infundado o no, pero siempre lo he temido) es que olvide quién soy, qué he hecho en mi vida, a quiénes he conocido... por ello me veo impulsada a escribir, para poder recordar, para poder leer luego lo que he producido, recordar las circunstancias en las que escribí, recordar lo que pensaba, lo que sentía, mis sueños, mis miedos, mis ilusiones y desiluciones, mis descubrimientos (a veces tan básicos y sencillos como que el agua moja y la toalla seca...[bueno, no necesariamente ese descubrimiento, ese es sólo un ejemplo]) y en general, tan sólo para darme cuenta de lo que he sido a lo largo de mi vida... (ok, ni que fuera tan larga, pero escribo desde mis 12 años ¿y?) cuánto puede cambiar mi pensamiento, cuánto pueden cambiar mis sueños... mis perspectivas de la vida...cuánto puedo acercarme o alejarme de las personas que conozco... cómo cambia mi manera de sentir y percibir el mundo...
Y lo digo porque sin importar lo que pase, nunca me doy cuenta de los cambios que han sucedido en mi vida hasta que no reviso mis viejos escritos (está bien, hay algunas situaciones que son tan radicales que sí siento el cambio...), es ahí cuando veo si lo que pensaba antes aún se mantiene, o si, por el contrario, mi pensamiento ha cambiado debido a algún hecho en específico...
También es mi medio favorito de comunicación, pues aunque hablar sea entretenido, hay algo en la escritura que me embruja... me gusta demasiado deslizar mi esfero sobre el papel, o usar una pluma con tinta azul... es una sensación demasiado agradable... a pesar de los pequeños inconvenientes que a veces pueden surgir (como que me dé dolor de muñeca por escribir mal acomodada o que me descuide con la pluma y resulte un manchón de tinta...), incluso, aunque este no es mi medio favorito, porque aún lo siento un poco impersonal, me gusta sentarme a digitar frente a una pantalla... sentir el sonido del teclado cuando voy digitando rápidamente guiada por alguna súbita inspiración es realmente agradable...
En verdad, no son tantas las personas que han recibido cartas escritas por mí... porque son algo especial para mí... además, mis mejores cartas son (a mi criterio, por supuesto) las que escribo por amor... y de esas sólo he escrito para 3 personas... las cartas que escribo po amistad, van llenas de buenas intenciones y de aprecio, es cierto, pero jamás he sentido que me queden tan bien escritas como una carta de amor... porque a esas les pongo toda mi alma...
Tal vez eso sea escribir para mí... poner mi alma en un trozo de papel o en un rincón de Internet...
1 comentario:
Escribir es el acto por el cual plasmamos nuestras realidades mentales al exterior. Los antiguos decían que no había magia más poderosa que esa, porque podías rehacer la Creación a tu medida.
Publicar un comentario