Estoy en mi proceso de adaptación a la ruina de esta casa, y como tantas cosas en la vida eso toma su tiempo.
Lo primero que me sorprende de este lugar es lo grande que este apartamento es, no conocía un apartamento con siete habitaciones (incluyendo cocina, sala de estar y comedor) y dos baños... además que el techo queda lejísimos... en serio, esto para mí es grandísimo pero eso no le quita que sea muy agradable. El baño principal es inmenso, todo está separado, si vieron la foto, sólo vieron la primera parte del lugar, a la izquierda de la banera se encuentran el inodoro y el bidet (así es que se llama el de los hombres, o me equivoco?) y al frente de los lavamanos está la ducha... oh my Hydeness ya quisiera yo una ducha como esas en mi casa! Es una de esas que no está empotrada en el techo o pared de turno, sino que es manguera, y uno le puede regular tanto la intensidad del chorro como la temperatura que uno quiera (eso es maravilloso)... en fin ando enamorada de las cosas de por acá. Otra cosa que me fascina es el trapero y el balde para escurrirlo: uno puede trapear toda la cocina sin siquiera mojarse las manos! ya quisiera conseguir algo como eso para mi casita en colombia...
Las cosas aquí han estado bastante bien, afortunadamente la familia me ha recibido muy afectuosamente, y nos llevamos bien con Joshua, lógicamente aún no me es tan sencillo cuidarlo, pues aún no se ha terminado de acostumbrar a mi presencia, pero supongo que, como todo, sólo es cuestion de tiempo. El clima hoy sí estuvo más bien húmedo... llovió casi todo el día... pero con todo y eso no se siente tan frío como en Bogotá.
De resto, toy bien, he comido cosas ricas, he caminado la ciudad un poco (ya sé montar en bus y en metro, que aquí se llama U-Bahn!) y me estoy acomodando a la rutina de este lugar...
Escribiré cuando tenga cosas chéveres pa' contar. Se cuidan y se reportan cuando puedan, carajo!
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